Interesante !!! Erasmus !!!
Nos cuenta la alumna Celia Alastruey, estudiante de 2º marketing mañanas a lo largo de este curso ya finalizado, su experiencia en Polonia.

Hace tres meses no podía imaginarme lo que esto iba a significar para mí. Empiezo presentándome, me llamo Celia tengo 19 años y el mayor tiempo que había pasado fuera de
casa eran 15 días. Partiendo de esta base he de decir que desde siempre había querido hacer algún tipo de vivencia en el extranjero. ¿Por qué? Porque siempre lo he visto como una
oportunidad de descubrir otras formas de vida.

Echando la vista atrás recuerdo que el día en el que se nos informó de cómo funcionaba todo lo del Erasmus ni siquiera me encontraba en el aula, solo tenía claro que yo quería formar
parte de ello y que tenía que empezar a elegir un destino, pero lo más importante, buscar una empresa en la que me quisieran allí. Yo quería ir a Italia o a Malta, típicos países de los que te
puedes enamorar a simple vista, y no me costó mucho encontrar empresa allí, sin embargo, estoy hablando del año pasado y este tema del Erasmus quedó abandonado por completo.

No fue hasta Enero/Febrero de este año cuando estábamos buscando empresas en las que hacer prácticas (en Zaragoza) y se me volvió a presentar la oportunidad. Claro que la cosa
cambia, la fecha es muy cercana y me lo planteé dos veces. ¿Qué me impulso a decidirme? El hecho de pensar que las cosas grandes pasan fuera de la zona de confort. Y esto me hizo meditar un poco más acerca del destino…cambiando Malta por Polonia. En ese momento se me pasó por la cabeza que en Malta o Italia es más fácil que a lo largo de mi vida se me
planteé la oportunidad de trabajar o estar allí, sin embargo… ¿un país del este como Polonia? Ya es un poco más difícil acabar aquí por voluntad propia. Y con todo este rollo de la zona de confort y superación empezó todo. Rápidamente y con mucho trabajo me puse manos a la obra en busca de alojamiento y una agencia donde poder hacer mis prácticas. Entre el jaleo de exámenes finales no me dio tiempo a asimilar que en un mes todo empezaba.

Y casi recién regresada de Poznan, Polonia, poco tiempo después, pero parece que haya pasado una eternidad.

Desde siempre se ha asociado un cambio cultural mayor en estos países, pero no se sabe de qué se habla hasta que no se vive. Supongo que como en todos los sitios habrá tópicos que se cumplan y otros no. Sabía a lo que me enfrentaba y sabía que iba a encontrarme con dificultades, pero mis expectativas cambiaron mucho desde el primer día por eso mismo, porque venía con los típicos estereotipos.

Da la casualidad de que estoy en una ciudad similar a Zaragoza en cuanto a dimensiones y habitantes, pero nada más. Voy a empezar por lo que más me está costando: el idioma.
Pensaba que con mi inglés no muy avanzado me bastaría para comunicarme…mi sorpresa fue con que la mayoría de personas ni siquiera lo entienden, porque hablan polaco lógicamente.
Eso me hizo tener dificultades al principio a la hora de orientarme con el transporte o más simple, ¡para poder entender los alimentos en el supermercado! El polaco no tiene la misma
raíz que el español por lo que todo suena incomprensiblemente extraño. Sin embargo, he tenido mucha suerte. Mucha suerte con la empresa y con mis compañeros de piso, ya que llegar a casa y encontrarme con una argentina con quien poder hablar español es algo que se aprecia mucho.

La empresa tiene una manera muy diferente de trabajar respecto a lo que yo entendía por trabajo. Mis prácticas eran en un departamento de marketing, desde el primer momento me
han mandado proyectos que han visto la luz, confiando en mí tareas importantes. Ya el primer día me dejaron elegir mi horario de trabajo y me pidieron opinión sobre lo que tenían pensado mandarme hacer, esta libertad a la hora de estar a gusto trabajando y a la hora de dejar volar la creatividad es esencial.

Se me ha hecho duro el hecho de estar 8 horas al día en una oficina, nunca había trabajado a jornada completa, pero muchas veces el hecho de ir a trabajar no significaba un esfuerzo ya
que la propia gente de la empresa se ha convertido en mi familia aquí, ¡con nadie paso tanto tiempo! En conclusión, como experiencia profesional ha sido una muy buena experiencia de la que he aprendido mucho más de lo que imaginaba.

Como experiencia social no puedo decir lo mismo, hay que diferenciar entre un Erasmus de estudio en el extranjero y un Erasmus de hacer prácticas en el extranjero, para lo segundo se
requiere mucho trabajo y como es evidente total disponibilidad. No puedes irte de viaje cuando te dé la gana o salir de fiesta un jueves porque al día siguiente hay trabajo. He conocido gente, pero no de la manera en la que me gustaría.

El resto de cosas son secundarias, hay cosas de las que nosotros deberíamos aprender y otras que al revés. Sin embargo, estoy deseando volver… ¡para ver la luz del sol!

Recomiendo esta experiencia a todo aquel que quiera crecer de manera personal y profesional, gente trabajadora. Pienso que no hay mejor manera de formarte a ti mismo que poniéndote retos e ir superando barreras de menos a más. Después de mis días en Polonia puedo decir que vuelvo conociéndome un poco más a mí misma y viendo que soy capaz de hacer más cosas de las que me imaginaba